Madeira, la isla que Cristobal Colón describió a Isabel la Católica arrugando un papel, es el paraíso del senderismo. A través de los 2.200 km de caminos aledaños a sus famosas levadas (acequias) se puede recorrer la isla de Este a Oeste y disfrutar de un paisaje propio de climas subtropicales. Imponentes barrancos, nieblas agarradas a los picos y bosques de laurisilva, recién declarados Patrimonio de la Humanidad, decoran el día a día de esta isla. Rutas como las 25 fontes, Caldeirao Verde o la que lleva del Pico a Aireero al Ruivo (catalogada como una de las diez mejores rutas del mundo) maravillan a cualquiera que se aventure a realizarlas. Un lugar para volver una y otra vez, sin duda.
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domingo, 8 de abril de 2012
lunes, 13 de septiembre de 2010
EL OJANCO CONQUISTA MARRUECOS
Apenas acababa de salir el sol, cuando los 26 expedicionarios del Club de Montaña Ojanco partían hacia la cima del Toubkal. Con sus 4.167 m se trata de la cota más alta del norte de África. Las primeras rampas pesaban como una losa, no en vano, ya llevaban acumulados los 1.400 m de desnivel que les llevó el día anterior desde Imlil, un pequeño pueblo bereber del corazón del Atlas, hasta el refugio de Nelter, donde pasarían la noche. La aclimatación en el refugio debería de surtir efecto y facilitar los 900 m de ascensión que quedaban. Poco a poco fueron subiendo. Los guías marroquíes esperaban con paciencia, cada uno subía a su ritmo. Es lo que hace peculiar al Club Ojanco, un club en el que todos caben.
Con apenas año y medio de existencia, el Club de Montaña Ojanco ya cuenta con 60 socios. Resulta llamativo como a él se han acercado tanto personas pertenecientes al montañismo de élite como otras que, con unas condiciones físicas adecuadas, se acercan por primera vez al entorno alpino. También existe un pequeño número de personas con discapacidad intelectual. Todos enriquecen al grupo y le dan ese matiz que lo hace tan especial.
Sobre las 10 de la mañana de aquel 25 de Agosto, fueron llegando todos a la cumbre. El cielo estaba despejado y los pequeños efectos del mal del altura no ensombrecían las preciosas vistas de las que pudieron disfrutar. Allí estaban todos juntos de nuevo, en la cima. Se miraron emocionados y pudieron comprobar una vez más como la montaña lima la altura.
Con apenas año y medio de existencia, el Club de Montaña Ojanco ya cuenta con 60 socios. Resulta llamativo como a él se han acercado tanto personas pertenecientes al montañismo de élite como otras que, con unas condiciones físicas adecuadas, se acercan por primera vez al entorno alpino. También existe un pequeño número de personas con discapacidad intelectual. Todos enriquecen al grupo y le dan ese matiz que lo hace tan especial.
Sobre las 10 de la mañana de aquel 25 de Agosto, fueron llegando todos a la cumbre. El cielo estaba despejado y los pequeños efectos del mal del altura no ensombrecían las preciosas vistas de las que pudieron disfrutar. Allí estaban todos juntos de nuevo, en la cima. Se miraron emocionados y pudieron comprobar una vez más como la montaña lima la altura.
FOTOS: Irene González
lunes, 19 de julio de 2010
CRÓNICA DESDE ECUADOR, CUMBRE DEL COTOPAXI
Viajar es de lo más pedagógico que he visto en la vida, un aprendizaje sin fin, de todo pero especialmente de uno mismo, de nuestros miedos, deseos, anhelos...
Asomo por aquí, en el Ecuador. Hasta ahora nuestro viaje ha estado marcado por la ascensión a Volcanes. Para llegar a la cota máxima (Cotopaxi 5895m), hemos pasado por disfrutar y aclimatar en tres cuatromiles Cruz Loma, Pasochoa y Guagua Pichincha, y un cincomil: el Illiniza norte, con sus correspondientes dormidas en altura y dolores de cabeza por el soroche (mal de altura). Os contaré que el Cotopaxi es, sin duda, la montaña más intensa, dura, bella y emotiva que he subido en mi vida. El jueves 14 de julio, después de dormir a 4800m, salimos a las dos de la mañana a cumbre; frio, miedo y silencio, notando el esfuerzo que supone caminar por encima de 5000 metros, viendo las enormes grietas con la tenue luz del frontal y contemplando, tras 6 horas de ascensión, uno de los amaneceres mas lindos que recuerdo. Todo lleno de volcanes e inmensidad de nubes que nos acariciaron. La cumbre increíble, Juanma y Alberto presentes con gran intensidad, que unía el dolor y el estar un poco más cerca de ellos. La dureza de la ascensión, la inseguridad, el cansancio, el dolor de cabeza te hace renegar de todo, decir que quién te manda. Sólo hay que esperar 10 horas para decir de nuevo que deseas tener una sensación parecida. Volveremos a los andes, sin duda.
Quico Arribas
Asomo por aquí, en el Ecuador. Hasta ahora nuestro viaje ha estado marcado por la ascensión a Volcanes. Para llegar a la cota máxima (Cotopaxi 5895m), hemos pasado por disfrutar y aclimatar en tres cuatromiles Cruz Loma, Pasochoa y Guagua Pichincha, y un cincomil: el Illiniza norte, con sus correspondientes dormidas en altura y dolores de cabeza por el soroche (mal de altura). Os contaré que el Cotopaxi es, sin duda, la montaña más intensa, dura, bella y emotiva que he subido en mi vida. El jueves 14 de julio, después de dormir a 4800m, salimos a las dos de la mañana a cumbre; frio, miedo y silencio, notando el esfuerzo que supone caminar por encima de 5000 metros, viendo las enormes grietas con la tenue luz del frontal y contemplando, tras 6 horas de ascensión, uno de los amaneceres mas lindos que recuerdo. Todo lleno de volcanes e inmensidad de nubes que nos acariciaron. La cumbre increíble, Juanma y Alberto presentes con gran intensidad, que unía el dolor y el estar un poco más cerca de ellos. La dureza de la ascensión, la inseguridad, el cansancio, el dolor de cabeza te hace renegar de todo, decir que quién te manda. Sólo hay que esperar 10 horas para decir de nuevo que deseas tener una sensación parecida. Volveremos a los andes, sin duda.
Quico Arribas
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